Minería Y Contaminación Ambiental

La minería es una de las principales actividades de nuestro país la cual representa un gran aporte para la economía, cuenta con una variedad de minerales, que son extraídos en muchas regiones del territorio y que colocan a la Minería Peruana como una de las más importantes en todo el mundo.

El Perú es un país de conflictos sociales, sobre todo en los temas relacionados a la minería y el medio ambiente. La Defensoría del Pueblo que es una institución del Estado ha confirmado que de todos los conflictos sociales que atraviesa el Perú son los llamados “socio ambientales”.

En abril de este año se reportó que de 53 conflictos sociales activos, 27 son de carácter socio ambiental, esto significa que son más del 50% de los casos, sumados a otros 24 conflictos que se mantienen latentes.

En total 51 casos. De esta cifra (activos más latentes) 45 están relacionados a la minería, en otras palabras, el 88% de los conflictos socio ambientales.

El Congreso de la República en el año 2007 encargó a la Defensoría del Pueblo un informe oficial sobre el tema. El cual confirmó que “en los últimos años, se ha incrementado la intensidad de los conflictos socio ambientales entre las comunidades vecinas, las empresas extractivas y el Estado, lo que evidencia el uso de mecanismos violentos por parte de los actores implicados, mayor organización y movilización social, planteamiento de posiciones radicales y polarización. Lo que ha generado enfrentamientos con pérdidas de vidas, lesiones graves a la integridad física, destrucción de la propiedad pública y privada, y paralización de proyectos de inversión.

II.- TEMA CENTRAL

Tanto la minería artesanal, como la pequeña minería, son los causantes de los principales problemas de la minería. La gran informalidad de la minería artesanal constituye su principal problema, porque limita las reales posibilidades para su desarrollo integral: la depredación de los yacimientos existentes, la contaminación ambiental, las falencias de seguridad, la discriminación social y económica, así como los múltiples conflictos con las compañías mineras formales, la falta de transparencia de la administración financiera, etc.

Y estos son solamente algunos de las consecuencias más importantes. Un problema que podría incluirse es que no es políticamente correcto permitir que esta actividad continúe en la informalidad, ya que continuamente afecta la credibilidad del país, y mientras tanto se afirme oficialmente que es política-nacional, apoyar la inversión minera en condiciones de estabilidad y seguridad jurídica (Hruschka 1998). La diferencia con la pequeña minería, radica principalmente en la precariedad del trabajo, caracterizado, aparte de una faena muy dura, por grandes deficiencias de seguridad, y las extraordinariamente perjudiciales consecuencias negativas en la salud , ocurridas por intoxicación, accidentes, polvo, etc.; y también, indirectamente, por las grandes cantidades de agua estancada que en zonas cálidas, lo que termina siendo el lugar perfecto para la incubación para anáfelos y otros agentes patógenos. (HRUSCHKA 1998).

Referente a las razones políticas, especialmente en nuestro País, existes una débil fiscalización del Estado peruano en los temas ambientales. Es a través del Ministerio de Energía y Minas (MEM), quien es propietario o accionista de muchas empresas mineras, que se regula las políticas del sector minero, y se fiscalizas el cumplimiento de las normas ambientales, promoviendo también las inversiones mineras; por lo que se puede decir que el MEN tiene potestad  y decisión no sólo sobre la inversión minera, sino también sobre tierras y agua.

Por ello, el MEN, decide sobre tierras, agua, y la inversión minera. No hay una  institución definida que supervise y vigile las actividades del Ministerio de Energía y Minas ni que se dedique a proteger los derechos intereses y necesidades de las comunidades afectadas. La Constitución, dirigida a la minería, no ha hecho más que recaer en el Estado la función de evaluar y preservar los recursos naturales, fomentar su racional aprovechamiento y promover su industrialización para impulsar el desarrollo económico, según lo establece el Art. 119 (Ministerio de Energía y Minas 1993: 160). El Estado Peruano no está cumpliendo con dichas funciones a cabalidad; es por ello que continuamente surgen los problemas de la minería ya expuestos anteriormente, y no parece haber una solución en corto plazo.

III.- TEMAS COMPLEMENTARIOS

Por definición, la actividad minera es una actividad extractiva que por su propia naturaleza implica procesos de fuerte impacto en el ambiente porque es necesario perforar la corteza terrestre y separar los minerales entre sí. El Estado Peruano solicita a los inversionistas estudios de impacto ambiental (EIA) antes de iniciar las operaciones, pero el mismo no cuenta con los recursos para regular el cumplimiento de la ley.

Cualquier observador, en el camino de Lima a la Oroya, puede apreciar enormes  lagunas compuestas por desechos tóxicos, donde obviamente no hay vida alguna. Por si esto fuera poco, las ruidosas explosiones producidas en las minas, ahuyentan la escasa fauna del lugar y, al final de sus operaciones, los suelos terminan siendo inservibles para la agricultura. La ingente contaminación afecta enormemente la salud de la población local, siendo la oroya una de las ciudades más contaminadas del planeta.

Por su misma naturaleza, la actividad minera también causa consecuencias sociales realmente alarmantes. Aunque los proyectos de inversión minera ofrezcan fomentar el desarrollo para las ciudades cercanas, la realidad es que gran parte de los empleos ofrecidos son absorbidos por personal foráneo a la región. Las empresas mineras sólo pueden emplear un pequeño número de trabajadores, los cuales deben tener un elevado nivel de capacitación, y las ciudades terminan por no tener un desarrollo que guarde relación con el éxito del negocio minero. Para ejemplo la ciudad de Cajamarca, donde se emplaza la minera Yanacocha explotando los yacimientos de oro, y donde los índices de desarrollo humano han disminuido notablemente.

El Perú, al no poder aprovechar  la oportunidad que le brinda el auge minero, por no tener capital suficiente para inversiones y generación de excedentes, se ve obligado a pedir préstamos al capital extranjero, lo que la CEPAL llamo “la teoría de la dependencia”.

Existe un actual y voraz mercado de productos de alta tecnología, que demanda todos los minerales que tiene el país: cobre para las telecomunicaciones, oro y plata para la industria fotográfica, eléctrica, dental y joyería, zinc para las aleaciones de metales resistentes, plomo para la industria de pinturas y soldaduras, para países  industrializados como Estados Unidos, Suiza, Reino Unido, etc.

Frente a este continuo abuso, las constantes  denuncias y conflictos de las mineras con los centros poblados, el tema se ha vuelto moneda corriente, y un tema muy sensible a los ojos de los pobladores y los medios de comunicación. Un ejemplo de ello constituye el centro poblado de Tambo Grande en el departamento de Piura. La minera Manhattan descubrió un yacimiento de oro para invertir en una mina de tajo abierto. Para poder realizar el proyecto tendría que trasladar parte del pueblo y ocupar tierras de cultivo que generan el 40% de la producción nacional de Limón y Mango. Los pobladores se opusieron a los intereses de la minera mientras el Estado Peruano declaraba la inversión minera como de necesidad nacional. Ante las protestas de los pobladores la mencionada minera después de varios años de intentos, decidió que ya no continuaría operando en la zona.

 

IV.- CONSECUENCIAS

Actualmente, en el Perú, vemos que la minería, así como ha traído consecuencias positivas para la economía, ha producido distintos problemas en los trabajadores mineros, en la población que vive a los alrededores y en el medio ambiente, ya que en todas estas personas se ve afectada su salud al ser esta una actividad riesgosa y el no contar con un apoyo del gobierno en cualquier caso de emergencia. Por otro lado, en el medio ambiente, se produce un desequilibrio ecológico que afecta a los seres vivos. En el desarrollo de las siguientes líneas, se detallarán las consecuencias sociales y ambientales.

Como consecuencias humanas, los mineros trabajadores de estos centros atraviesan serios problemas de salud, lo que incluye el deceso y hospitalización de muchos  trabajadores adolescentes, debido a lesiones sufridas en el trabajo. Otro hecho mortal es también los terribles efectos en la salud causados por las condiciones adversas y contactos peligrosos del lugar de trabajo. Lo único que queda disponible a la población son las continuas marchas y protestas, en las cuales también terminan siendo maltratados por las autoridades del gobierno. Un ejemplo de estas lesiones que provoca este trabajo se dio al norte del país, en Cajamarca, el 2 de junio del año 2000 en las localidades de San Juan, Magdalena y el Centro Poblado Menor de San Sebastián de Choropampa. A lo largo de aproximadamente 50 kilómetros, se produjo un derrame equivalente a 151 kilogramos de mercurio elemental, que produjo una intoxicación masiva de alrededor de 1200 campesinos, entre adultos y niños.

El efecto ambiental de la industria minera produce contaminantes potenciales que afectan al agua y al aire. En el medio natural los excesos pueden generarse por drenajes de agua de minas, de desmontes o de relaves mineros. Algunos metales, como cadmio y mercurio, y metaloides como antimonio o arsénico, los cuales son muy comunes en pequeñas cantidades en depósitos metálicos son altamente tóxicos, aun en pequeñas cantidades, particularmente en forma soluble, la cual puede ser absorbida por los organismos vivos. La contaminación en el aire se manifiesta a través de polvos y gases contaminantes. El polvo procede de la descarga de mineral y desmonte en camiones, ferrocarriles, tal vez, fajas transportadoras, etc. Por otro lado, los contaminantes gaseosos pueden ser partículas sólidas en suspensión y emanaciones gaseosas, siendo el más significativo el dióxido de azufre.