En diez años, 30 mil personas salieron de la pobreza en la zona de influencia de Antamina

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Antamina, empresa peruana que opera uno de los yacimientos polimetálicos más importantes del mundo, cumple 19 años de vida institucional. A lo largo de estos años, la empresa ha desplegado una estrategia de inversión social enfocada en mejorar las condiciones de vida y el desarrollo de las comunidades a lo largo de su Área de Influencia Operativa (AIO) de manera sostenible. Ello a través de un agresivo plan de cierre de brechas de infraestructura y fortalecimiento de capacidades y gestión pública local.

En el marco de su 19° aniversario, el Instituto Peruano de Economía (IPE), por encargo de Antamina, analizó el impacto económico y social de la empresa en su AIO, identificando mejoras en los indicadores de bienestar de la población.

En este análisis, se determinó que, entre el 2007 y 2017, se duplicó el ingreso per cápita en el AIO, permitiendo que el Índice de Desarrollo Humano -calculado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)- se incremente en casi 60% en el mismo periodo.

Asimismo, en este contexto de mejora económica, cerca de 30,000 ancashinos salieron de la pobreza en un período de diez años, de acuerdo con el criterio de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). Esto se ve reflejado en que, en la actualidad, el acceso promedio a servicios de primera necesidad como agua, desagüe y electricidad superan el 83%, 64% y 80% respectivamente.

El incremento de los ingresos familiares y el mayor acceso a servicios básicos, a su vez, han permitido que las condiciones sanitarias de las familias ancashinas mejoren. Así, según el análisis del IPE, la anemia en niños menores de 5 años se redujo en 20 puntos porcentuales (de 53% a 33%) entre 2013 y 2018. Por su parte, la desnutrición en niños menores de 5 años también se redujo en 14 puntos porcentuales (de 34% a 20%) entre 2010 y 2018. En ambos casos, el ritmo de reducción fue mayor que el promedio nacional.

Programas y contribuciones

Según explica el gerente general del IPE, Diego Macera, son tres los principales ejes que determinan el impacto positivo de la minería en el desarrollo poblacional: 1). los programas de apoyo directo que efectúan las empresas para sus comunidades, 2). el desarrollo económico local, generado por el empleo directo e indirecto y 3). las contribuciones que pagan las empresas, a través de impuestos y regalías.

En ese sentido, cabe señalar que Antamina, como parte de su estrategia de desarrollo sostenible, ha venido efectuando diversos programas de apoyo a sus comunidades vecinas. Sólo en los últimos cinco años, la empresa destinó más de S/ 50 millones en proyectos productivos de enfoque ganadero, agrícola, textil, crianza de animales, etc. A ello se suman programas de educación, nutrición y salud, los cuales involucran becas educativas, campañas médicas de atención básica y especializada, seguridad alimentaria, entre otros aspectos.

Cabe destacar que el desarrollo de Antamina implicó el desarrollo de diversas cadenas productivas, generando empleo y comercio local que han sido sostenibles en el tiempo. A ellos se suman los más de $3,650 millones que ha recibido la región por concepto de canon, en total, al cierre de 2019 (equivalente a unos S/ 13,500 millones, considerando las variaciones del tipo de cambio). “Estas contribuciones de la minería son fuente de desarrollo productivo inmediato que deben ser empleados de manera efectiva para lograr un impacto positivo en la población”, señala el gerente del IPE.

Dato:
El AIO de Antamina, con un aproximado de 122,000 habitantes, está comprendido por 20 distritos, de los cuales 17 se hallan en Áncash, dos en Huánuco y uno en Lima.

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