EPP para protección de caídas: seguridad para estar a la altura

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En la minería moderna, en la que la seguridad de los trabajadores es una prioridad, los equipos de protección personal o EPP se han constituido en insumos básicos para el desarrollo de sus operaciones. Y entre ellos, los EPP para la protección de caídas cumplen un rol trascendental en la industria. Creados y desarrollados hoy aplicando los últimos avances en la tecnología de materiales, existen en el mercado una amplia gama destinada a cubrir los más variados requerimientos. Conozca aquí la oferta de estos dispositivos existente en el mercado peruano y a sus principales proveedores.

En el 2016, se registraron 34 víctimas mortales en el sector minero, de las cuales tres (8.8%) se debieron a caídas, según estadísticas oficiales del Ministerio de Energía y Minas (MEM). Hasta abril del presente año, afortunadamente, no se reportó accidente alguno por este motivo. Sin embargo, las caídas son un peligro latente en la industria, por lo que toda operación minera debe contar con implementos que protejan a sus trabajadores de ese riesgo.

Por lo demás, esta es una obligación que ya se encuentra normada en el país. De hecho, el Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería, por ejemplo, establece la necesidad de que los trabajadores que ejecutan tareas en alturas –arriba de los 1.80 metros– utilicen implementos para la prevención contra caídas; esto es, anclajes, líneas de vida y arnés de seguridad. Y es que a esa altura, una caída puede acabar en muerte.

Y es que las leyes físicas nos dicen que en caída libre, el cuerpo cumula una cantidad de energía que se libera cuando impacta en el piso, lo que produce graves daños o hasta la propia muerte. Ante ese riesgo, los sistemas de protección de caídas están diseñados para, precisamente, para interrumpir el desplome del trabajador o amortiguar su caída, protegiendo su integridad.

Al respecto, cabe destacar que estos elementos no se enfocan en determinados órganos sino en el cuerpo entero, puesto que la fuerza de gravedad acciona directamente en toda la complexión física y afecta ojos, oídos, nariz, boca, entre otros. Afortunadamente, existen dispositivos anticaída que resisten a la gravedad y mantienen seguros a los trabajadores, aún a alturas considerables.

Componentes y complementos

Los equipos contra desplome tienen cuatro componentes: el anclaje, línea de anclaje, línea de vida (horizontal/vertical) y el arnés. Los puntos de anclaje deben ofrecer la máxima resistencia para mitigar el descenso. Antes de seleccionar el elemento adecuado, el empleador considerará la distancia de la posible caída, el peso del obrero y el acceso al área de labores para el rescate.

Asimismo, la línea de anclaje incluirá ganchos de doble seguro, conectores tipo D y dispositivo de desaceleración. Este último mecanismo amortigua el impacto, disipando cantidades sustanciales de energía para evitar caídas secundarias o rebotes. En tanto, la línea de vida o eslinga debe permitir el desplazamiento libre y continuo del trabajador.

En cuanto al arnés corporal, su función es repartir las fuerzas del tirón de la caída en los muslos, pelvis, cintura, pecho y hombro, disminuyendo las lesiones en la zona abdominal. Si el colaborador se desploma, habrá 10 minutos máximos para el rescate debido a la menor circulación sanguínea. Pasado el tiempo, el corazón se esforzará más entrando en shock.

Pero no basta con tener equipos para evitar los riesgos de caída. Porque, también, a modo de complemento, es esencial elaborar un plan específico que contemple los riesgos existentes, así como las acciones inmediatas para salvaguardar la vida de los trabajadores. Los dispositivos de seguridad se deben utilizar en todo momento para labores de altura en planta y mantenimiento de maquinarias pesadas. El empleo correcto de los equipos debe asegurarse con un entrenamiento específico adecuado y constante.


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