Luis Rivera Presidente del IIMP: “Las Coyunturas de crisis impactan en en el futuro”

LUIS RIVERA

La nueva edición de Perumin, el cónclave minero que tras 34 ediciones se ha convertido en el segundo más importante del mundo, servirá como marco no solo para el análisis y formulación de propuestas para el desarrollo futuro del sector, sino para la presentación de importantes estudios y el lanzamiento de iniciativas para la generación de emprendimientos tecnológicos y sociales, actividades estas inéditas en la historia del encuentro. Para conocer en detalle estas y otras novedades que comprenderá la cita minera, Rumbo Minero conversó con Luis Rivera, Presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), entidad organizadora, con quien también analizamos la situación actual de la minería peruana y sus perspectivas.

¿Cuál es el balance del proceso de preparación de la edición de Perumin en marcha y qué novedades comprenderá?

Este año, Perumin nos ha dado nuevas satisfacciones. En primer lugar, porque hemos batido el récord de stands, con casi 1,400, con lo que además hemos logrado el 100% de ocupación, algo que no sucedía desde hace varias ediciones. A la vez, hemos logrado sobrepasar los 520 estudios técnicos presentados, lo que también es un récord en encuentros mineros no solo nacionales sino internacionales. Es decir, tenemos mucho material para seleccionar al mejor.

Por otro lado, hemos desarrollado con notable éxito las hackatones y los simposiums denominados TICAR (Tecnologías de Información, Comunicación, Automatización y Robótica), actividades en las que han participado fundamentalmente estudiantes de diversas universidades.

Sobre esto, en esta edición sumaremos otra novedad: que los proyectos desarrollados en esos encuentros serán expuestos por los propios estudiantes. Adicionalmente, otra de las novedades de esta versión será el lanzamiento del Programa Perumin Inspira.

 

¿En qué consistirá?

Es un concurso de proyectos de iniciativa social, fundamentalmente agrícolas y pecuarios, para ser desarrollados en las zonas de sierra peruana influenciadas por la minería. Ellos pueden estar centrados en mejoras para el cultivo de papa, por ejemplo, o cosecha de agua, mejoras en las prácticas ganaderas, entre otras.

Esta es la primera vez que veremos que, en una plataforma minera, como es Perumin, se presenten este tipo de proyectos. Tenemos 172 proyectos presentados en diversas categorías. Es una iniciativa que se hemos desarrollado en alianza con Kunan, la Plataforma Peruana de Emprendimiento Social, y el Centro Internacional de la Papa.

Los ganadores recibirán un premio monetario y asesoría para la difusión e implementación del proyecto.

PRESENTACIÓN DE ESTUDIOS

¿Y para la industria minera?

Lo más innovador, respecto a las ediciones anteriores de Perumin, será la presentación de los estudios que el IIMP ha estado realizando en los últimos dos años. Entre ellos, el principal es el estudio de Competitividad Minera, que servirá como base para elaborar un Índice de Competitividad Minera del Perú, que por primera vez se presentará en este Perumin.

 

¿Para qué servirá ese índice?

Para medir el desempeño de la industria minera peruana en cuatro de sus aspectos fundamentales, en comparación con el de otros países mineros. Para eso, hemos considerado a siete países: Chile, Perú, Colombia, México, Canadá, Australia y Sudáfrica.

A diferencia del Índice Fraser, que se basa en encuestas, este índice se basa en métricas reales sobre infraestructura, ‘permisología’, conflictividad social y potencial geológico, variable esta última en la que el Perú es un país privilegiado.

Y para simplificar las conclusiones de este estudio comparativo, hemos realizado un ejercicio muy interesante: preguntarnos cuánto tomaría y qué dificultades enfrentaría el proceso de poner en marcha un proyecto minero concreto en cada uno de esos países, para lo que hemos escogido como modelo el proyecto Quellaveco.

 

¿Y cuáles fueron los resultados de este ejercicio?

Que el Perú alcanza los mayores índices en la comparación del potencial geológico, pero que en las otras variables tenemos todavía amplias brechas que se deben cerrar para ser un país realmente competitivo y por tanto atractivo para la minería.

 

¿Nos puede adelantar en cuáles variables?

En el rubro de infraestructura, por ejemplo, en el que estamos por debajo de Colombia; en el de normativa y legislación, en el que estamos por debajo de Chile; y en el del tema social, en el que estamos por debajo de todos los países.

Son estos aspectos por los que el Perú, pese a su riqueza geológica, no lidera esos índices; y que hoy países con menos potencial geológico, como Colombia, sean vistos como más atractivos y más competitivos que el Perú para las inversiones mineras.

 

¿Qué otros estudios presentarán?

El de fomento a las exploraciones, en el que –en base las conclusiones del Índice– se proponen cambios al marco normativo y la legislación que rige esa actividad para hacerla más competitiva.

Otro estudio que está muy avanzado es el de pasivos mineros. Y es que, en el Perú, todavía no tenemos un criterio claro de qué es un pasivo minero, por lo que no nos ponemos de acuerdo acerca de cuántos tenemos: unos dicen 3,000, otros más de 8,000.

En paralelo, tenemos una legislación que apunta a que ellos sean remediados mediante diversos mecanismos, entre ellos el de Obras por Impuestos. No obstante, hay una legislación paralela que castiga a quien pretenda gestionar esos pasivos, atribuyéndole la responsabilidad de ellos a perpetuidad. Es una legislación punitiva que debemos cambiar.

 

Lo que va en contra de diversas experiencias exitosas en el mundo, en las que ellos han sido concesionados como proyectos a empresas, las que los han puesto en valor y convertido en activos.

Que es lo que buscamos lograr con ese estudio. Repetir esos ejemplos que, por lo demás, ya se vienen dando en el Perú con los casos de Tintaya o Cerro Corona, por ejemplo, en los cuales los tajos abiertos van a ser convertidos en relaveras y los hoyos van a ser llenados con relaves, que es como esos pasivos se van a convertir en activos.

Finalmente, vamos a seguir actualizando el estudio sobre el ‘Impacto de la minería en la economía peruana’, que hicimos con el Centro para la Competitividad y el Desarrollo (CCD) del Universidad San Martín de Porres, en el que se concluye que, potenciando el desarrollo pleno de la minería, el Perú puede crecer a tasas de 6%, con lo que, hacia el 2030, podríamos ser un país con ingresos tan altos como los que tiene Chile ahora.

Y es que, de lo contrario, según el estudio, lo que tardaríamos en tener un país con esos ingresos, sin el aporte de la minería, tomaría por lo menos dos generaciones, con lo que ese logro se aplazaría hasta el 2050 o 2060; y eso incluso considerando que un crecimiento de la economía global a tasas de entre 2 y 3 por ciento.

ENTORNO

Pasemos a hablar del entorno en el que se desarrollará Perumin, y la industria minera en general; un entorno marcado por la oposición de sectores locales específicos al desarrollo de nuevos proyectos, de lo que tenemos varios ejemplos en el Perú durante los últimos años. ¿Qué balance y perspectivas tiene respecto a esta situación?

Que la industria se enfrenta a una paradoja. Porque la tendencia hacia la construcción de un ‘mundo verde’ plantea a futuro una demanda creciente de metales; pero, en contrario, la aceptación de industria minera, que es la que los genera, ha decaído. Y esta, debemos señalarlo, es parte de una tendencia global que considera a la minería como una actividad ambientalmente no amigable.

El activismo informativo se ha transformado en activismo de protesta en todas las latitudes; y el Perú, siendo un país minero, no es ajeno a esa tendencia.

Lo que estamos viendo hoy en el país, sin embargo, es un pico de una situación que, debemos decirlo, no es novedad para nosotros. Más aún, algunas ediciones de Perumin han coincidido con crisis relacionadas a la minería precisamente en el sur, donde se realiza, y concretamente en Arequipa, como la que tenemos en curso.

Pero precisamente por eso, mirando en perspectiva, creemos que es necesario crear plataformas de diálogo, de comunicación y de integración, en las que todos los sectores comprometidos en esa problemática podríamos sentarnos y comenzar a analizarla y discutirla para encontrar soluciones. De hecho, Perumin puede ser esa plataforma.

 

¿Cómo espera que se desenvuelva la controversia alrededor de Tía María?

Creemos que, tras lo ocurrido, que representó un pico en medio de la crisis, se va experimentar un proceso de decantación natural de las posiciones en conflicto, lo que puede abrir una posibilidad de diálogo entre las partes para tratar de encontrar una salida al conflicto.

 

¿Cree que se van a dar las condiciones para eso?

Eso esperamos. Porque pese a que hoy hay una protesta activa, un dato importante en el caso de Tía María es que, respecto a lo que se registró hace dos años y tal como lo han demostrado los estudios de opinión, la aceptación al proyecto por parte de la población directamente relacionada con él ha crecido, y la oposición es menor.

Otra señal importante en ese sentido es que, a diferencia de lo sucedido antes, hemos visto a pobladores que se han organizado para manifestar su acuerdo con el proyecto.

Por eso, mirando en perspectiva, es muy probable que haya grupos de oposición que mantengan la protesta activa, pero en puntos focalizados y específicos de la zona o de la región, pero creemos que no se va a generalizar.

En todo caso, hay un proceso de revisión en el Consejo Minero que está en curso, sobre el que el Consejo Minero debe emitir una opinión que, esperamos, sea una opinión técnica e imparcial que contribuya a resolver el problema de forma positiva.


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