SNMPE: “La minería debe verse como un motor que genera toda una dinámica económica positiva y mejora la calidad de vida”

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Entrevista a: Carlos Adrianzén Panduro, presidente del Comité de Asuntos Ambientales de la SNMPE

En un contexto de alerta por conflictos, mesas de diálogo y promesas por parte del gobierno y empresas mineras hacia poblaciones directas e indirectas en zonas de influencia, conocer las buenas prácticas ambientales realizadas en el país significa saber que la minería trae beneficios al Perú. Revisemos, a continuación, la entrevista dada por el Presidente del Comité de Asuntos Ambientales (COASAM) de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía.

 

¿De qué manera las empresas minero energéticas trabajan sus asuntos ambientales y cómo lo percibe el país?

La protección ambiental o socioambiental no es un tema nuevo para las empresas. Sobre, ¿cómo lo manejamos? Una respuesta natural es que lo hacemos como siempre y cada día mejor, porque vemos la incorporación, a nivel mundial, de conceptos que antes no había, como los objetivos de desarrollo sostenible.

Las empresas del sector minero energético, además de cumplir con normas ambientales y compromisos socioambientales, incorporan indicadores de contribución a los objetivos de desarrollo sostenible.

Y es que, a nivel mundial, ya se mide ello. Hoy en día, la visión del sector privado no solo es contribuir con su área de influencia directa sino medir cuál es la contribución, en general, con la sociedad.

El Perú, si bien es cierto no tiene metas específicas, se ha comprometido a cumplir con las metas globales. En nuestro caso, muchas de nuestras operaciones responden a operaciones globales, con matrices en otras partes del mundo, por lo que alineamos procesos para cumplir con dichas metas.

¿Existe una oportuna recepción de las poblaciones aledañas sobre las buenas prácticas realizadas por las empresas minero energéticas?

En líneas generales, la relación que existe con el área de influencia directa es bastante buena, porque ella es donde se establecen los acuerdos de contratación de mano de obra local y proyectos de desarrollo; es decir, es donde está toda la interacción directa con la unidad. Por tanto, con el área de la influencia directa y algo de la indirecta el balance casi siempre es positivo.

¿Y con las zonas de influencia indirecta?

Los puntos calientes de la relación están en aquellas zonas que van un poco más allá, pues son lugares que dependen de cómo el estado distribuya el canon. En el área de influencia directa es la empresa privada la que apoya proyectos de ganadería, productivos, acuícola, agrícola, capacidades, etc.; sin embargo, con las zonas que están más allá del área de influencia la pregunta es ¿quién se hace cargo del desarrollo?

Todos sabemos que el Estado no es quizá el mejor gestor del desarrollo y dependen de que sea su gobernador o alcalde provincial el que utilice los recursos del canon y los ejecute, y como eso está fallando hay capitales de departamentos y regiones que afirman que el beneficio de la minería no les llega.

Entonces, ¿diría que hace falta mayor comunicación de las buenas prácticas que realizan?

Las empresas invertimos buena cantidad de recursos en temas comunicacionales. Incluso, a nivel gremial, la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, desde hace unos años, impulsa una campaña fuerte para posicionar las buenas prácticas de la actividad minero-energética. Empero, siempre faltará un esfuerzo adicional.

Personalmente veo que el tema radica en la llegada a zonas más allá de la influencia de la operación, pues cuando afirmas que la minería hace cosas buenas, el poblador piensa en la falta de agua potable, no pavimentación de calles, etc.

Es importante que el Estado, en aquellas regiones, cumpla su labor y atienda las necesidades básicas para después ingrese el beneficio de la minería. Y es que, de no darse ello, se entenderá que la actividad minero-energética debe encargarse del desarrollo de toda la región y no es así.

Por la parte de las empresas, se hace un esfuerzo y siempre hay una oportunidad de mejora en temas comunicacionales, mejorando los canales, pero si las zonas más alejadas no están atendidas en sus necesidades básicas ellos no sentirán que el sector minero aporta.

En dicha línea, ¿qué papel juega el Comité de Asuntos Ambientales de la SNMPE?

Desde el 2018 empezamos una campaña interna del Comité Ambiental, que busca acercar las buenas prácticas de nuestras operaciones con el comité mismo, el cual hasta hace unos años sesionaba exclusivamente en Lima. Hoy en día, llevamos el comité o los miembros del mismo a las operaciones mineras para conocer las buenas prácticas y se genere retroalimentación, sana competencia y se repliquen experiencias.

Se genera un círculo virtuoso de copiar lo bueno y ello permite una mayor difusión de las prácticas. Hace dos meses editamos nuestro primer año de experiencia, donde compilamos las primeras siete buenas prácticas.

Este año, buscamos conocer otras seis o siete más, de tal manera de colectar y difundir los trabajos de las empresas.

NORMAS Y PROCESOS

Para aterrizar la idea de que las empresas minero energéticas cumplen la normativa ambiental, sin intento de decir que algún punto es más importante que otro, ¿cuáles son los aspectos de mayor cuidado?

Ha coincidido, cuando hemos empezado a compilar la información, que el eje natural es el cuidado del agua. Hemos recorrido una operación minera que dispone relaves en seco, donde extrae la mayor cantidad de agua de sus relaves para reutilizarlos en procesos, y su disposición segura la hace en seco.

También, tenemos otra actividad minera, que tiene un mineroducto muy grande, donde reutiliza – previamente tratada – toda el agua del mineroducto y ha generado en la costa (en pleno desierto) 200 hectáreas de bosque.

Asimismo, hay que destacar a otras actividades, como la hidroeléctrica, donde hay programas para conservar la hidrobiología del río donde opera, y la actividad del cemento, que ha medido su huella hídrica y desarrolla proyectos para reducir su consumo de agua.

¿Existen normas difíciles de cumplir y, bajo esa idea, los estándares ambientales son muy exigentes en el Perú?

El cumplimiento de las normas en sí no es difícil, lo que se torna complejo es la malla de burocracia ambiental. Cada vez se vuelven más complejos los permisos y el proceso de fiscalización ambiental, pero el cumplir o cuidar el agua no es complicado, sino resulta un proceso ingenieril y tecnológico conocido.

El método con el que se miden ciertos parámetros en el agua está estandarizado; los laboratorios que toman las muestras y analizan están completamente acreditados; los resultados son estándares, pero se complejiza si uno quiere tener una licencia de agua o si entra la fiscalización ambiental. actividades productivas y evitar la contaminación, y por lo tanto daños a la salud.

Por el lado indirecto, hay otros que suceden con la contribución a la sociedad, pues el cuidado del agua y evitar que los residuos sólidos contaminen ríos, impacta positivamente en las zonas de influencia.

Ese mismo punto, visto a nivel macro, permite evitar plásticos en el océano. Toda la basura y residuos mal manejados en partes altas de cuencas terminan en el océano. A todos les conviene cumplir la norma ambiental y tener buenas prácticas ambientales.


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