El expresidente estadounidense arremetió contra la decisión de una corte de apelaciones que suspendió temporalmente la transferencia de tierras clave para la mina de cobre de Rio Tinto y BHP, en medio de reclamos de la tribu Apache.
El proyecto Resolution Copper, impulsado por Rio Tinto y BHP, lleva más de una década en planificación y está destinado a convertirse en uno de los principales proveedores de cobre a nivel mundial. Se estima que podría cubrir más de una cuarta parte de la demanda estadounidense del metal, esencial para la industria electrónica, la transición energética y la construcción.
Sin embargo, el proyecto enfrenta una férrea oposición de la tribu Apache de San Carlos, que considera que la mina destruiría un lugar sagrado y afectaría gravemente al medio ambiente.
La respuesta de Trump
Tras reunirse en la Casa Blanca con los directores ejecutivos de Rio y BHP, Trump calificó al Noveno Circuito de San Francisco como un “tribunal de izquierda radical” y acusó a los opositores de la mina de ser “antiamericanos”.
“El país necesita cobre ¡y ya!”, publicó en su red social Truth Social, insistiendo en que bloquear la transferencia de tierras pone en riesgo la seguridad económica de EE. UU.
¿Recurso estratégico o riesgo para las comunidades?
La discusión sobre Resolution Copper enfrenta dos visiones:
- Para el Gobierno y las mineras, el proyecto es clave para reducir la dependencia de importaciones y garantizar suministros críticos.
- Para los apaches y ambientalistas, implica la pérdida irreversible de territorios culturales y religiosos, además de graves impactos ecológicos.
Terry Rambler, presidente de la tribu Apache, advirtió que el desarrollo podría terminar beneficiando a intereses extranjeros, al señalar que los principales accionistas de Rio y BHP se encuentran en Australia, Reino Unido y China.
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Un proceso judicial que aún no termina
El tribunal de apelaciones aclaró que la suspensión es temporal y solo busca ganar tiempo para evaluar los argumentos. Las partes deben presentar documentos antes del 14 de octubre, aunque la fecha de audiencia aún no ha sido fijada.
Mientras tanto, Rio Tinto aseguró que el cobre producido en Resolution se destinaría al mercado estadounidense, y BHP agradeció públicamente el apoyo de Trump y del secretario del Interior, Doug Burgum.
Un proyecto con historia de tensiones
Resolution Copper fue aprobado en 2014 bajo la administración de Barack Obama como parte de una ley de financiamiento militar, con la condición de publicar un informe ambiental. Durante su primer mandato, Trump lo respaldó, pero su sucesor, Joe Biden, revocó la autorización.
Hoy, el megaproyecto vuelve a ser símbolo del choque entre desarrollo minero, política nacional y derechos indígenas, en un contexto donde EE. UU. busca garantizar materias primas estratégicas para la transición energética y la seguridad industrial.