Luis Marchese: “Debemos asegurarnos de que el Perú sea un país viable a largo plazo”

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A diferencia de los dos años anteriores, la minera mundial ha registrado una evolución positiva en el mundo durante el año que termina, y la minería peruana no ha sido la excepción. Pero, ¿qué se debe hacer –desde las empresas y el gobierno– para aprovechar ese contexto favorable, qué perspectiva se avizora para el sector el próximo año y los siguientes y cómo debe prepararse la industria minera peruana para enfrentarla? Luis Marchese, representante de los empresarios mineros del Perú, responde a estas y otras interrogantes en la presente entrevista.

¿Cuáles enumeraría como los hechos positivos en el balance del sector minero de este año?

Del lado positivo, creo que se está viendo una reactivación de la actividad minera. Los precios han subido, y eso ayuda a todos. Hay un apetito por invertir nuevamente en minería, y eso se vio en Perumin con la mayor afluencia de expositores, más asistentes y más temas. Asimismo, creemos que la minería está cada vez más en el centro del debate de los peruanos, interiorizamos cada vez más la importancia que tiene para nuestro país y para el bienestar de todos. Así que estamos por el buen camino y hay que seguir trabajando en eso.

El Gobierno, además, ha empezado a trabajar en temas de reducción y racionalización de trámites porque todavía quedan más retos por delante.

¿Y los negativos?

En cuanto a lo negativo, este año no se ha anunciado ningún proyecto nuevo, y esa es una tarea que no debemos descuidar. La otra es mantener la competitividad en los aspectos que nos va bien; es algo que debemos cuidar con mucho celo. Pero el reto es abordar temas como la institucionalidad, la infraestructura y el Estado de Derecho, que aún no los tenemos tan bien trabajados ni manejados.

Claramente se ha avanzado en materia de legislación, como el reglamento para las exploraciones mineras. ¿Qué otras medidas implementadas destaca?

Las normas relacionadas con trámites. Se ha trabajado en evaluar los procesos de trámites y la racionalidad entre ellos dentro del Ministerio de Energía y Minas (MEM), y eso parece que va en la dirección correcta.

El reto ahí, sin embargo, es que la gran mayoría de los trámites que afectan al sector minero no están MEM sino en otros sectores, por lo que es un trabajo que debe seguir. Y no solamente para minería.

¿Qué estrategias o acciones faltan por concretar para potenciar las inversiones en el sector minero?

Reforzar el Estado de Derecho y mejorar la comunicación en general, seguir llevando a todos los peruanos el mensaje de que la minería es clave para el desarrollo y bienestar de todos. Seguir trabajando en el diálogo entre todos los peruanos para evitar nuevos conflictos violentos y para poner en valor nuestros recursos.

Porque ahora, en general, hay más inversión minera que el año pasado, hay más inversión en exploración. Y eso tiene que ver con dos factores: con un país que se percibe como más atractivo para la inversión que otros, y con la disponibilidad de caja de los inversionistas. Los precios estén subiendo y los empresarios mineros estén dispuestos a invertir.

Pero recién estamos partiendo en la carrera; todavía no hay que cantar victoria, tenemos mucho por delante. Competimos con otros países, por lo que hay que asegurarnos que el nuestro sea el más atractivo. Tenemos la geología; el resto de factores depende de nosotros.

¿Qué deben hacer las empresas y el Estado para aprovechar este contexto favorable  y para darle sostenibilidad a sus acciones?

Dos palabras claves ahora son competitividad y sostenibilidad. Debemos mantener y mejorar la competitividad del país y del sector. Se espera que esta nueva ola de inversiones sea menor que las anteriores, por lo que vamos a competir con otros países que también se están preparando para la carrera.

Ante eso, debemos asegurarnos de que el Perú sea un país viable a largo plazo, de que tenga las condiciones adecuadas y de que no juguemos con variables que puedan generar riesgo. Hay problemas que aún no están resueltos y tenemos que resolverlos pronto. Además,  debemos tener una visión de país como industria sostenible y sana para todos.

El repunte de los precios de los metales ha favorecido a los proyectos de cobre, pero hay quienes plantean que debemos aprovechar este escenario para promover el desarrollo de proyectos de otros metales. ¿Qué opina al respecto?

Bueno, los más beneficiados han sido los proyectos de zinc, no tanto de cobre. Pero de todas maneras, el escenario actual es perfecto para potenciar la inversión minería en general.

Cuando los precios suben, las compañías mineras y los interesados en invertir en la minería, tienen más disponibilidad de fondos, buscan dónde invertir y lo harán en el lugar que sea más atractivo, por lo que debemos asegurarnos serlo como país.

Los metales más interesantes para el Perú son el zinc y cobre, que son los que más han subido. Pero nosotros tenemos la bendición de ser un país polimetálico por lo que, en general, yo diría que todos los metales en el Perú son atractivos, aunque algunos más que otros.

Porque el hierro ha subido, el oro se mantiene en un lugar interesante, el cobre ha subido y se espera más, el zinc se ha incrementado mucho más y el plomo está en un nivel atractivo. Así que debemos promocionarlos a todos.

Aunque seamos un país predominantemente cuprífero.

El cobre constituye el 60% de nuestras exportaciones, pero no hay que descuidar al resto. Porque exportamos 2.6 millones de toneladas de cobre pero también 1.4 millones de toneladas de zinc, por lo que una subida como la que ha tenido el zinc puede tener un impacto en la caja fiscal bastante importante.

Además del cobre, ¿con qué otros proyectos importantes cuenta el Perú?

De los 50,000 millones de dólares de inversión minera que calcula el Gobierno, 32,000 son de cobre, pero luego vienen los de hierro, oro y otros polimetálicos. Tenemos suerte de contar con esa diversificación y debemos aprovecharla.

A nivel internacional hay un debate entre analistas sobre la tendencia que seguirá la demanda de cobre a mediano y largo plazo. ¿Cuál es su proyección?

La expectativa es que el cobre siga subiendo porque, si bien este año la oferta y demanda terminará más o menos balanceada, ya se está empezando a sentir un déficit. Y para el 2018 los analistas esperan que haya un déficit un poco mayor que se acrecentaría hasta el 2019. El 2021 es un poco más difícil de pronosticar, pero va a depender de los proyectos que se empiecen a construir ahora.

Lo que han calculado los analistas, como Wood Mackenzie, es que al 2025 se necesitarán 5 millones de toneladas de cobre adicionales a lo que se produce hoy para cubrir la demanda de ese momento, lo que es el doble de lo que produce el Perú hoy y lo mismo que produce Chile. Es un montón de cobre. Como consecuencia, si no se cubre ese déficit, los precios deberían subir, lo que es una gran oportunidad para el Perú, para seguir produciendo este metal y cubrir ese déficit ya que continuará creciendo.

A eso aportará la creciente industria de vehículos eléctricos. Porque hoy, por ejemplo, la demanda de cobre para estos vehículos es del orden de las 200 mil toneladas, pero se calcula que en 10 años va a ser de dos millones de toneladas.

Y también están los generadores solares y eólicos que, según los especialistas, van a generar una demanda muy grande de cobre, que es el conductor de energía por excelencia. El futuro, entonces, se ve auspicioso y tenemos que tomar esa oportunidad.

¿Y cuáles son sus estimaciones para el precio del cobre para el cierre del año?

En la SNMPE no realizamos esos cálculos, pero hay estimaciones públicas como la de Cochilco, que habla de US$ 2.85 promedio para Perú, o la de Standard & Poor’s, que está hablando de 2.80 y que el próximo año subiría un poco más. Incluso, hay algunos otros que están proyectando que podría ser un poco más alto. Ojalá eso se dé, ya que sería bueno para todos.

¿Y si no se da? ¿Estamos preparados para ese escenario?

El precio es importante para el inversionista minero, pero no determinante. Y es que existen otros factores, como la riqueza geológica, cosa que tenemos la suerte de tener. Pero también depende de la estabilidad de las reglas a largo plazo, de tener entornos competitivos en los ámbitos tributario, ambiental y laboral, y de la actitud que tengamos los peruanos hacia la inversión, que yo que creo es cada vez más positiva.

¿Tenemos los recursos como para igualar la producción cuprífera de Chile?

Tenemos el potencial. En el norte tenemos proyectos como Rio Blanco, La Granja, Conga, Galeno y Michiquillay; mientras que en el sur tenemos a Haquira, Zafranal, entre otros. Y no hay que olvidar las ampliaciones de las operaciones actuales, muchas de las cuales son yacimientos muy grandes y con capacidad de producir más.

En suma, tenemos los recursos geológicos para crecer, pero debemos poner esos recursos en valor.

Conflictos sociales: ¿Cuál es su evaluación sobre lo que se ha avanzado para resolverlos y qué nos falta hacer para evitarlos?

En el plano de la empresa, las compañías mineras hemos aprendido muchísimo durante los últimos 10 años y hemos mejorado nuestra relación con nuestros hermanos de las comunidades que viven en las áreas de influencia.

Pero tenemos el reto de trabajar más en las otras dos patas de la mesa: población y Gobierno. En cuanto a población, creo que tenemos el trabajo de promover la ciudadanía, que es una tarea de largo plazo y que tiene que ver con la educación, cultura. Y en eso debemos trabajar todos, no solamente los mineros.

Y en cuanto al Gobierno, tenemos aún bastantes retos. Y aquí estoy hablando no solamente del Gobierno central, sino de los gobiernos locales, regionales, Poder Judicial, Congreso. Todo el aparato público peruano tiene el reto grande de ser más institucional, de pensar en el largo plazo, de no dejarse llevar por banderas ideológicas que no nos llevan a ningún lado.

Se señala que el problema más grave que tienen los gobiernos subnacionales es su incapacidad para administrar e invertir bien los recursos provenientes del sector minero.

No es incapacidad porque creo nadie tiene la capacidad de manejar, de un día para otro, recursos como los del canon minero que aumentaron hasta 20 veces, que fue lo que pasó en los últimos 10 años. Eso es un gran cambio, por lo que es natural que quienes deben administrar ese cambio pasen por un proceso de aprendizaje.

Pero creo que ese proceso de aprendizaje todavía no ha terminado, lo que debemos aprovechar para institucionalizar un poco más, generar más capacidades y seguir viendo la forma de administrar mejor esos recursos.

Debemos recordar además que en el Perú tenemos 1800 distritos, más de 100 provincias y 25 regiones, lo que requiere de un montón de gente bien articulada para poder manejar esos recursos adecuadamente.

¿Qué acciones debería implementar el Gobierno para darle sostenibilidad a las inversiones mineras?

Trabajar más en el ámbito local. Creo que no cabe duda de que la minería trae beneficio, por lo que los gobiernos regionales y locales deben involucrarse en la promoción de esta actividad: participar más, ser más activos, comprarse el pleito de trabajar como interlocutor entre la empresa y la población para lograr su desarrollo.

La otra tarea importante es la que en buena medida está haciendo ahora: racionalizar trámites, adecuar las normas a la actividad y hacerlo en conjunto, con todos los organismos del Estado relacionados con la actividad.

¿Hemos avanzado en nuestra identificación como país minero?

Es una buena pregunta. Luego de lo que hemos pasado en los últimos 10 años, me atrevo a afirmar que ahora es más evidente el rol que la minería juega en el crecimiento y bienestar del país, la relación cercana que tenemos con la minería y el beneficio que nos puede traer a todos.

Pero habría que preguntarles a todos los peruanos si es que lo sentimos así. Tal vez pueda ser una pregunta para el próximo censo.

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