Perú y el potencial minero en auditoría

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Víctor Burga
Socio de Auditoría de EY

No hace mucho terminó en Toronto la Convención de la Asociación de Exploradores y Desarrolladores de Canadá (PDAC), la más grande del mundo donde más de 23,500 personas de más de 100 países tuvieron la oportunidad de hacer negocio, establecer relaciones o simplemente asistir a las interesantes charlas técnicas y de promoción de la inversión ofrecidas por países tales como Brasil, Ecuador, Perú, entre otros. Este es el segundo año que el Perú participa como país auspiciador de la Convención, lo cual es bueno para promocionar las bondades de venir a invertir en el Perú.

En la citada Convención estuvieron presentes autoridades del gobierno, destacando el ministro de economía y finanzas, quien en dos eventos separados expuso los motivos por los cuales los inversionistas deben venir a invertir al Perú. Destacó sobre todo la solidez macroeconómica, lo cual es importante para dar seguridad al inversionista. Sin embargo, hay varios asuntos por resolver para poder atraer más inversión al Perú, mucho más de los US$8,500 millones anunciados hace meses por el viceministro de minas, Guillermo Shino.

Desde hace un buen tiempo, el Instituto Fraser viene efectuando una encuesta anual que busca identificar aquellas jurisdicciones que tienen un clima de negocios más favorable para las inversiones mineras y aquellas que necesitan mejorar. Los resultados de la encuesta Fraser del 2014 se basan en respuestas de 485 empresas de exploración minera y de operaciones en desarrollo en 122 jurisdicciones.

La encuesta analizó 15 factores que contribuyen a la capacidad de una determinada jurisdicción para atraer inversiones mineras. Estos factores son: incertidumbre respecto a la administración e interpretación de las actuales regulaciones, incertidumbre relacionada con el medio ambiente, inconsistencia y duplicación de regulaciones, sistema legal, régimen tributario, incertidumbre relacionada con las comunidades, incertidumbre relacionada con áreas protegidas, calidad de la infraestructura, acuerdos socioeconómicos y con las comunidades, barreras comerciales, estabilidad política, regulaciones laborales, calidad de la información geológica, nivel de seguridad, y disponibilidad de mano de obra.

Cada uno de los factores antes citados fue calificado en la escala de 1 a 5, siendo 1 una calificación que demuestra que se incentiva totalmente la inversión minera y 5 una en la que no hay ninguna clase de incentivo. A fin de poder hacer un ranking por jurisdicciones, el Instituto Fraser desarrolló un índice que resume los 15 factores antes señalados.

De acuerdo con este índice, el Perú subió del puesto 37 de 112 jurisdicciones al puesto 30 de 122 jurisdicciones, superando a todos los países de América a excepción de Chile (subió del puesto puesto 12/112 al 13/122) y México (subió del puesto 31/112 a 33/122). Si nos comparamos con otras jurisdicciones, somos superados por distintas jurisdicciones dentro de Canadá y Australia, dos países de África, Namibia (25) y Botswana (26), y ciertos países de Europa, tales como Finlandia (1), Irlanda (11) y Suecia (12).

Si entramos a más detalle, podremos observar que en términos de potencial minero e impuestos, el Perú tiene una ponderación bastante buena; sin embargo, existen otros factores en los cuales los resultados no nos son tan halagadores si nos medimos por ejemplo con Chile. En factores tales como incertidumbres sobre medio ambiente, inconsistencia y duplicación de regulaciones, calidad de la infraestructura (acceso a carreteras, disponibilidad de energía, etc.), seguridad (ataques criminales, etc.) y estabilidad política, nuestro vecino país nos ha sacado varios cuerpos de ventaja. Si nos centramos exclusivamente en infraestructura, un gran porcentaje de las empresas encuestadas considera que ésta es de mediana o baja calidad en el Perú, lo cual evidentemente afecta la rentabilidad de los proyectos mineros. Otro factor que ahuyenta la inversión en minería está relacionado con la incertidumbre política y la posición anti-minera que se observa en algunas regiones, por ejemplo, en Cajamarca.

El Perú ha sido y será un país minero por tradición. Cualquier desarrollo minero tiene un efecto dinamizador de la economía y significa crecimiento en el PBI del país. Tenemos el reto de poner en operación muchos proyectos que actualmente se encuentran detenidos o en una etapa de maduración incipiente. Para esto es necesario prestar atención a los aspectos analizados por el instituto Fraser y empezar a abordarlos de manera rápida y diligente.

Nuestro objetivo debería estar dirigido a lograr captar inversión minera que se destina a países como Chile y México. Tenemos el potencial para lograrlo, pero no vamos a tener éxito en la medida que no demostremos estabilidad política a través de una participación mayor del estado peruano, mejoremos aceleradamente la infraestructura nacional, garanticemos la seguridad de las empresas y personas que vienen a invertir, y encontremos la manera de entendernos con las comunidades aledañas y no solamente hagamos filantropía. Esto último es muy importante. Cualquier avance que logremos en estos aspectos van a hacer que mejoremos en el ranking del próximo año y, más importante aún, que lideremos la inversión minera en América.

 

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