Alberto Arispe, Kallpa SAB: “Perspectivas del cobre motivan el inicio de grandes inversiones”

KALLPA

El CEO de Kallpa SAB analiza para RUMBO MINERO cómo será el ciclo de inversiones tomando en cuenta las buenas perspectivas para el precio del cobre, ante la expectativa de que se incremente la demanda por este metal de manera sostenida en el futuro.

 

¿Cuáles son las perspectivas que observa para la minería nacional de cara al Bicentenario?

El cobre es el principal metal que produce el país. Actualmente, el Perú es el segundo mayor productor de cobre a nivel mundial y esperamos que la producción de este metal en el país suba de 2.4 millones de toneladas del 2018 a 2.7 millones de toneladas en 2021. Este incremento de 300,000 toneladas métricas por año asume que entra en producción Mina Justa, la ampliación de Toquepala y la ampliación de Toromocho.

En cuanto a inversiones mineras, creemos que el año 2021 tendrá un pico en cuanto a desembolsos para inversiones. Para ese año se invertirán aproximadamente US$ 4,700 millones, según el Ministerio de Energía y Minas (Minem), debido principalmente a la construcción de Quellaveco, proyecto de cobre que en total demanda una inversión de US$ 5,300 millones.

No creemos que la relación entre las comunidades locales y las empresas mineras mejore. Consideramos que existen dos tipos de problemas: (i) aquellas donde las comunidades locales tienen reclamos económicos a las mineras por diversas razones y (ii) aquellas en que, por razones ideológicas, la población está en contra de la minería.

En el primer caso, creemos que algunos problemas se solucionarán y surgirán otros (como viene ocurriendo hace 20 años). Opinamos que estos problemas incrementarán los costos y el riesgo de equity del negocio minero.

En el segundo caso, no somos optimistas de que la población pueda ser convencida de apoyar los proyectos mineros. El gobierno central es débil y apunta a que lo seguirá siendo en el 2021; los gobiernos regionales no cuentan con el apoyo de la población y en muchos casos están en contra de la minería, en general.

Se habla del inicio de un nuevo ciclo de inversiones mineras, ¿usted considera lo mismo? y de ser así, ¿qué proyectos lo permitirán?

Efectivamente, estamos en un nuevo ciclo de inversiones mineras. En el ciclo anterior se desarrollaron megaproyectos que hoy son minas como: Las Bambas, Constancia, Toromocho y la ampliación de Cerro Verde. Estos proyectos incrementaron la producción nacional de cobre de 1.3 millones de toneladas métricas en el 2012 a 2.4 millones de toneladas métricas en el 2017.

En este nuevo ciclo se están desarrollando proyectos muy grandes como Quellaveco y proyectos medianos como Mina Justa, la ampliación de Toromocho y la ampliación de Toquepala, que culminó a finales del año pasado. Hay otros proyectos menos grandes como Corani, Zafranal y Tía María que están listos para empezar, pero por distintos motivos no arrancan.

Las buenas perspectivas de largo plazo para el precio del cobre motivan el inicio de grandes inversiones, ante la expectativa de que se incremente la demanda por el metal de manera sostenida en el futuro. Estos proyectos tienen una inversión conjunta de US$ 9,500 millones y cuando estén todos operativos incrementarán la producción de cobre nacional en casi 600,000 toneladas métricas de cobre al año, llevando la producción total a alcanzar las 3.1 millones al año.

El riesgo siempre será el político, la negativa de la población a permitir que los proyectos se lleven a cabo (ante la debilidad del Estado) y los precios de los metales.

COMMODITIES

¿Qué proyecciones tiene respecto a la evolución de precios de los principales metales?

Respecto a los metales base, cabe mencionar en primer lugar que China representa el 50% de la demanda mundial de cobre y zinc. Por ello, lo que ocurra con el desarrollo económico de China tendrá siempre repercusión sobre los precios. Bajo este contexto, 2018-2019 no han sido años buenos para los precios, debido a que la guerra comercial librada entre China y EE.UU. reduce las expectativas de crecimiento de del país asiático. Ello ha provocado que muchos analistas recorten sus estimados de precios para el corto plazo.

En el caso del cobre el consenso del mercado espera que el precio por libra se reduzca de US$ 2.96 en el 2018 a US$ 2.75 en el 2019. No obstante, para el mediano plazo, el mercado espera que el precio regrese a los US$ 3.00/lb, sustentado en el crecimiento económico de países emergentes (como China e India) y la mayor demanda del metal que tendrán nuevas tecnologías (como los autos eléctricos).

En el caso del oro ocurre lo contrario, ya que este metal es usado como reserva de valor y defensa contra la inflación. Por ello, ante escenarios de incertidumbre global, los inversionistas demandan más oro. La guerra comercial, sumado a posibles reducciones de tasa de interés por parte de la Fed de Estados Unidos han contribuido al alza del metal dorado. Para el 2019, el consenso espera que la cotización se ubique en promedio en US$ 1,350 la onza, mientras que en el 2018 la cotización promedio fue de US$ 1,270.

El mejor comportamiento de precios de los commodities tiene mucha incidencia en el aumento de trabajo de las compañías mineras, ¿qué análisis hacen desde Kallpa en la actual coyuntura?

Las empresas mineras son tomadoras de precios.  Por ello, cuando sube el precio de los commodities las empresas gozan de economías de escala y de retornos altos.  Ello beneficia a los accionistas. Accionistas contentos se vuelven optimistas y buscan cómo crecer a través del incremento de reservas vía fusiones y adquisiciones y/o inversiones en exploración y/o avance de proyectos.

Por el contrario, precios de commodities deprimidos, implican menores retornos o pérdidas, reducción de costos, cuidado de caja, menos inversión en exploración, y temor a las fusiones y adquisiciones.

Y ello, ¿cómo se traslapa al nicho junior? ¿qué tan activos están en la actualidad?

Las juniors se benefician mucho del optimismo del mercado y sufren cuando hay pesimismo.  Son empresas pequeñas que no generan caja de unidades en operación, siendo su única forma de acceder al capital necesario para avanzar sus proyectos la de emitir acciones a cambio de efectivo.  En mercados deprimidos, muchas veces el mercado no desea arriesgar su capital en proyectos y muchas desaparecen.

Desde hace cinco años (2013-2019), el mercado junior ha sufrido una contracción de liquidez y de confianza. En estos momentos, los inversionistas no asignan mucho valor a proyectos mineros.

Sin embargo, algunas juniors listadas en la Bolsa de Lima y con proyectos en Perú muestran buenos avances. Regulus Resources es una de ellas, que desarrolla el proyecto Antakori de cobre y oro en Cajamarca, asociado con Buenaventura. Tinka Resources recientemente publicó un estudio económico de su proyecto Ayawilca en Pasco, el cual se perfila como un depósito atractivo de zinc y estaño. Asimismo, Panoro Minerals continúa realizando perforaciones en su proyecto Cotabambas, en Apurímac, con el objetivo de mejorar la calidad del mineral declarado en sus recursos.

¿Cómo ve el panorama de exploración mundial y peruano?

Sin mucho crecimiento en el corto plazo. Debido a la guerra comercial, los precios de los metales han retrocedido y eso ha mermado en las utilidades de las empresas mineras durante el primer semestre de este año. El menor capital disponible causará que en el corto plazo las mineras inviertan menos en exploración.

EN PRO DE UN MEJOR ESCENARIO

A nivel interno, ¿qué iniciativas son claves para mejorar el contexto en la industria minera?

En un contexto de alta volatilidad de precios de los metales no hay mucho que las mineras puedan hacer del lado de los ingresos. No obstante, lo que si pueden hacer en estas situaciones es buscar más eficiencias a nivel operativo para reducir el cash cost de sus operaciones. Debido a los bajos costos laborales y de energía, muchas minas peruanas tienen los costos más bajos de la industria a nivel global.

Asimismo, invertir en mejorar sus relaciones con las comunidades locales se ha convertido en una necesidad para las compañías.

¿Es el momento adecuado para que las compañías mineras inviertan en nuevos proyectos o expansiones?

Sí. Si bien el actual nivel de precios de los metales no genera apetito en las grandes compañías para el M&A, hay que considerar que la construcción de nuevos proyectos o el desarrollo de proyectos mineros toman por lo menos dos años. Para ese periodo (2022-2024), gran parte del consenso del mercado espera que el cobre se ubique en niveles de US$ 3.0/Lb., debido a las mayores necesidades de la industria tecnológica y demanda de grandes países.

Aquel que arriesgue hoy, será uno de los ganadores si se confirma los estimados del mercado de que el precio del cobre subirá por encima de US$ 3.25 la libra en los próximos 4 años por un exceso de demanda.

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