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COSTOS MINEROS: ¿AMENAZA U OPORTUNIDAD?

La actividad minera enfrenta, desde hace unos dos años, una situación más que compleja: un escenario en el que los precios internacionales de sus productos finales se mantienen estables o en descenso, mientras que los precios de los insumos utilizados para generarlos, crecen. Esta es una situación que domina la actividad en todo el mundo. Y que está forzando a las empresas del sector a reformular sus diversos sistemas –operativos, de producción e incluso de gestión– para seguir adelante. ¿Qué impacto tendrá este proceso y qué deben hacer las empresas para superarlo? Aquí algunas respuestas.

Si bien esta industria minera ha sido una de las actividades de mayor crecimiento económico en el país en los últimos años, ahora se enfrenta a la incertidumbre de no saber lo que pasará en los próximos años, lo cual la obliga a estar preparada.

Y es que según los últimos estudios de la consultora mundial especializada Deloitte, este año la industria minera en conjunto y la peruana en particular seguirán enfrentando un contexto de precios bajos de los metales y costos de producción más altos, lo que se reflejará en una disminución del valor de los proyectos mineros.

Frente a este entorno, afirma, el sector continuará la aplicación de medidas destinadas a evitar la caída de los márgenes de las empresas, como la reducción de personal y los costos fijos o la venta de activos.

Por lo demás, proyecta también que habrá un descenso en la inversión en yacimientos nuevos por parte de algunas grandes mineras, y en los casos en que decidan expandirse se haría a través de la inversión brownfield; es decir, inversión en minas que ya están en producción por el menor costo requerido.

En cuanto a las junior, el estudio prevé que continuarían afrontando un contexto complicado para levantar capital bajo términos atractivos, lo cual acarrearía consecuencias negativas, como las demoras en los avances de proyectos por falta de capital, así como la mayor percepción de riesgo a medida que sus niveles de liquidez disminuyen.

Asimismo, ante la caída en el valor de grandes proyectos mineros, se observaría el creciente interés de nuevos postores, entre los que figuran fondos de inversión y empresas de capitales chinos por adquirir algunos de éstos. Estas ventas representarían una oportunidad de compra al descuento para aquellas compañías y fondos que cuenten con liquidez.

Por último, el alza de costos y los bajos precios de los metales generará un incremento de los montos de inversión de los grandes proyectos para obtener el mismo volumen.

ESCENARIO YA PRESENTE

Para el total de observadores y analistas del sector, el descrito es un escenario ya presente no solo en el mundo, sino concretamente en el Perú.

José Miguel Morales, expresidente y director de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), afirmó recientemente que los costos en que incurren las empresas mineras para sacar adelante sus proyectos no solo ya se han elevado hasta hoy sino que mantendrían su comportamiento al alza este año.

De hecho, advirtió que en el primer semestre del año los costos para la minería se han incrementado en 20%, y se proyecta que al cierre del 2014 habrán subido en 15%.

Esta situación es la que explica el incremento de las inversiones previstas en diversos proyectos mineros y que se mantengan inalterables las estimaciones de producción anual. En suma, las empresas invertirán más para obtener el mismo volumen de mineral.

Solo por citar un ejemplo, según el Ministerio de Energía y Minas, el proyecto de ampliación de Cerro Verde, que en enero último informó que invertiría US$ 4,400 millones, en mayo dio a conocer que la inversión se elevaría a $ 4,600 millones para producir exactamente lo mismo: 272,000 toneladas métricas de cobre por año.

Similar situación ocurre con la ampliación del yacimiento de Toquepala, que aumentó su proyección de inversión de US$ 600 millones a US$ 1,050 millones para la misma producción: 100,000 toneladas métricas. Lo mismo sucedió con Las Bambas y el proyecto de oro Shahuindo, ubicado en Cajamarca, aunque este último invertiría más pero produciría menos.

Los efectos de esa situación se han sentido también en las operaciones y resultados de diversas empresas mineras. Y este fue el caso de la empresa minera Hochschild, que el año pasado implementó un drástico plan de ajuste para reducir sus costos después de que la caída en los precios de los metales preciosos redujo sus ganancias en el primer semestre.

Y es que la empresa tiene proyectos en Argentina y Chile, pero son los que se encuentran situados en el Perú los que le proporcionan la mayor parte de su producción. Es así que el año pasado en solo 3 meses extrajo 4 millones de onzas de equivalente de plata.

En cuanto a sus resultados financieros, las ganancias semestrales de la empresa cedieron un 46% tras un desplome en el precio de la plata, que cotiza actualmente con una baja de un 35% frente al mismo período del año pasado, lo que llevó a Hochschild y otras mineras a centrarse en la reducción de costos.

Asimismo, la firma con sede en Lima introdujo en el curso de los últimos tres meses varios planes de rebaja de costos, incluyendo el cese temporal de sus dividendos, reducciones en los sueldos de los directores y un recorte en su presupuesto de exploración.

“El programa de optimización de flujo de caja de Hochschild continúa a buen ritmo y estoy seguro de que vamos a ser capaces de demostrar un ahorro significativo en los resultados del año completo a principios del 2014”, manifestó a fines del año pasado el presidente ejecutivo, Ignacio Bustamante.

OTROS CASOS

Debido a la reducción en el precio de los metales por encima del 10%, las mineras del mundo y las del Perú no han sido la excepción y están comenzando a reducir sus costos.

Tal es el caso de Anglo American, que decidió el año pasado despedir a 12.000 trabajadores; Rio Tinto, que reducirá sus costos en US$ 2,000 millones, y la minera peruana Buenaventura, que también anunció medidas similares.

Y es que según su presidente, Roque Benavides, Buenaventura reducirá sus inversiones en exploración. De esta forma dejará de trabajar en las zonas alejadas de sus yacimientos para concentrarse en las aledañas. Por otro lado, evaluarán sus inversiones en el extranjero y reducirán sus gastos en viajes.

El ratio de utilidad sobre el patrimonio promedia una razón de un 5% para las compañías productoras de cobre analizadas en dicho informe. Y es que si bien este indicador cayó un 15% con respecto al cierre del año 2012, en dicho año también presentó una razón de 5%.

Es así que Cerro Verde presentó el único aumento en este indicador, con una variación anual de un 14%, cuya razón fue de un 5%, al igual que el promedio de la industria. La compañía, además, reportó que inició las actividades de construcción asociadas a la ejecución de una expansión a gran escala de su concesión de la planta de beneficio Cerro Verde, que comprende los procesos de concentración y de lixiviación.

La inversión estimada del proyecto es de US$ 4,600 millones, y ampliaría la capacidad de procesamiento de mineral de 120 mil t.m. a 360 mil t.m. de mineral por día.

Por otro lado, Milpo reportó el mayor aumento en los costos operacionales con una variación de 28%, lo cual totaliza US$ 326 millones. La compañía exhibió un aumento en un 34% en el pago a servicios por contratistas, los cuales alcanzaron los US$ 128 millones durante el período 2013. Además, el gasto en materiales, suministros y repuestos utilizados se elevó a  US$ 79 millones, un 36% más en relación al año anterior.

Asimismo, El Brocal reportó la mayor caída en los costos operacionales acumulados durante el 2013, con una disminución de un 19% con respecto al año anterior, totalizando US$ 185 millones. La minera reportó una caída en los costos de mantención de inventarios por un 35%, los cuales fueron de US$ 58 millones.

La compañía destacó que ello permitió amortiguar un incremento de los costos directos por el período del 2013, principalmente por el efecto de la amortización de activos mineros específicamente, canchas de relaves.

Por otro lado, Gold Fields La Cima presentó una de las mayores caídas en sus ingresos, con una disminución de un 30%, lo cual totalizó US$ 377 millones. Las utilidades de la compañía presentaron una caída anual de un 51%, llegando a US$ 95 millones.

La compañía cuenta con una política de dividendos que dispone que la sociedad distribuya no menos del 50% de las utilidades antes referidas.

MEDIDAS ANTICOSTOS

Aunque el costo creciente de las operaciones encabeza la lista de las tendencias por tercer año consecutivo, es recién en los últimos meses que las empresas han tomado medidas enérgicas contra los gastos fuera de control. Es fácil señalar los motivos de esta repentina diligencia: por un lado, los precios de los commodities están bajos, pero, por otro lado, los insumos y los costos de producción desde la mano de obra y la energía hasta los equipos y suministros se mantienen sostenidamente altos.

En Australia por ejemplo, el costo de construir nueva capacidad para la extracción de hierro aumentó de US$ 100 por tonelada en el 2007 a US$ 195 por tonelada en el 2012.

Las empresas mineras dedicadas al carbón térmico fueron golpeadas con más dureza: sus costos por tonelada aumentaron de US$6 1 en el 2007 a US$ 176 en el 2012 a pesar de que los precios del carbón metalúrgico cayeron de US$ 330 por tonelada en el 2011 a US$ 150 por tonelada en septiembre del 2013, mientras que los precios del carbón térmico cayeron a menos de US$ 80 por tonelada por primera vez desde octubre del 2013. 

COSTOS OCULTOS

La explotación de yacimientos de baja ley también ocasiona una gran cantidad de costos ocultos. Según la consultora Deloitte, entre el 2001 y el 2012 la ley promedio ponderada para el cobre se redujo en casi un 30%. La ley del níquel, el zinc y el oro también cayó en picada. Algunos proyectos de oro producen menos de un gramo por tonelada.

Con el 75 % de los nuevos descubrimientos de metales base escondidos a profundidades superiores a 300 metros, este tipo de yacimientos está aumentando los stripping ratios   reduciendo la sustentabilidad económica de la explotación de mineral de baja ley.

A medida que las empresas mineras trabajan para rectificar sus desequilibrios de costos, muchas tendrán que volver a concentrarse en la rentabilidad del capital empleado, haciendo un análisis de rentabilidad para producir menos onzas o toneladas con mayores leyes.

Vender esos casos de negocio no será tarea fácil en el clima que predomina actualmente entre los accionistas. Y es que durante los últimos tres años, la rentabilidad total para los accionistas de las principales mineras diversificadas ha bajado de manera significativa en comparación con otros sectores y la diferencia de rentabilidad puede estar creciendo.

Bajo el peso de esta ecuación de costos, muchas minas pasaron de obtener una utilidad marginal a registrar pérdidas, con operaciones bajo agua.

Para los doce meses que finalizaron en mayo del 2013, el promedio de capitalización bursátil del sector minero cayó un 21 %. Es decir, desde entonces se estaba configurando en un escenario de peligros de la reducción de costos reactiva.

SITUACIÓN EXTREMA, SOLUCIONES EXTREMAS

En respuesta a estas tendencias, y en un esfuerzo para mejorar el retorno de la inversión, las compañías mineras han vuelto a poner énfasis en la prudencia en el uso del capital, la disciplina de costos, la simplificación de la cartera y la venta de activos no estratégicos.

Para adaptarse al nuevo escenario, las empresas están reduciendo el talento disponible, disminuyendo la remuneración de los ejecutivos y limitando las aprobaciones de financiamiento solo a los proyectos de alta calidad en áreas geográficas favorables a la minería.

El problema con la reducción reactiva de los costos, sin embargo, es que muchas veces no es suficiente o sustentable. Las empresas que ahora reducen su fuerza de trabajo pueden encontrarse luchando para contratar nuevos equipos cuando el mercado se recupere.

Porque desde disminuir los viajes hasta una gestión estricta del efectivo tienden a reaparecer lentamente con el tiempo hasta que los costos vuelven a sus tasas históricas y muchas empresas quedan atrapadas en un ciclo continuo de eliminar costos que van resurgiendo.

Ante esta situación, para recortar los costos de manera más sustentable, las empresas mineras deben ir más allá de los retoques a sus estructuras de costos actuales.

Igualmente, y en paralelo, deben reevaluar sus modelos operativos para asegurar que tienen la administración y los sistemas de reportabilidad necesarios para construir una cultura de administración de los costos.

La reducción de los costos en el largo plazo requiere que las compañías mineras se preparen para una dura campaña para cambiar la forma en que trabajan. Esto, a su vez, debería impulsarlas a examinar de cerca su cultura para determinar si esta debe cambiar también.

¿QUÉ HACER?

En lugar de recortar costos una sola vez, las empresas mineras deben embarcarse en programas sustentables de gestión de costos para convertirse en los productores del cuartil más bajo de costos y mantenerse allí. Estas son algunas de las estrategias a tener en cuenta:

Buscar la excelencia operacional, es decir, mejorar la eficiencia con tecnología de análisis de datos para descubrir los verdaderos factores que determinan los costos.

Asimismo, se debe de dimensionar correctamente los proyectos de capital, es decir realizar un diagnóstico rápido de reducción de costos que puede ayudar a las empresas mineras a identificar los mecanismos claves que puedan accionar para mejorar la productividad y optimizar la rentabilidad del capital.

Es así que para garantizar que los cambios surtan efecto, deben rastrear y monitorear los costos mediante la adopción de modelos operacionales y sistemas de reportes adecuados.

Por otro lado, se debe de ir más allá de los procesos de automatización y las operaciones remotas, ya que  numerosas tecnologías pueden ayudar a las mineras a mantener bajos los costos.

Con herramientas de visibilidad de producción, por ejemplo, las empresas pueden obtener una visión automatizada de sus operaciones mineras desde la mina al puerto, lo que permite a la gerencia identificar ineficiencias, monitorear los niveles de productividad, agilizar los procesos y replanificar sobre la base del desempeño y las condiciones reales.

Además, se debe de tener en cuenta que  es imposible reducir los costos de seguridad, mantenimiento y otros programas costosos de una manera sustentable simplemente mediante el examen de los componentes de los costos.

Ante ello, se recomienda emplear tecnologías que proporcionan información continua y en tiempo real sobre la actividad y el estado de los equipos, las empresas también pueden mejorar la toma de decisiones y el rendimiento de los activos mediante la medición de indicadores financieros y no financieros que afectan a la rentabilidad general.

Otra forma muy recomendada de disminuir costos es a través de las métricas emergentes, como medir el contenido de mineral de cada carga de una pala para determinar si es o no inferior a ley de corte, también juegan un papel fundamental para ayudar a las mineras a gestionar los costos reales de las operaciones mineras.

Mediante la combinación de un análisis con los indicadores de desempeño adecuados las empresas pueden identificar y generar enormes ahorros.

De igual forma, las empresas con frecuencia piden a los proveedores fuertes concesiones de costo que muchas veces resultan no sustentables. Por lo cual se recomienda que en lugar de poner contra la pared al sector de servicios, tenga más sentido forjar alianzas con los proveedores que han entregado valor demostrable.

Para controlar los costos del capital, muchas compañías mineras están haciendo la transición hacia plantas modulares de inicio rápido y hacia proyectos que se pueden ampliar a medida que mejoran los fundamentos de la industria.

Aparte de suspender proyectos marginales, las empresas pueden dimensionar más adecuadamente sus operaciones para adaptarse a los distintos proyectos. Entender la diferencia entre el valor de un proyecto y el precio que le atribuye el mercado también puede ayudar a las empresas a construir prácticas de financiamiento más robustas.

Todo ello se debe de seguir en un contexto de control de procesos y tratando de optimizar recursos siempre a beneficio de la compañía y proyectándose a un futuro.

Ante ello se dice que reducir costos no significa quitar o eliminar gastos dentro del proceso productivo, sino significa incrementar gastos que impacten en el desarrollo y la mejora de un proceso, para que finalmente se logre un menor costo unitario.

Pero antes de eliminar o incrementar estos gastos se debe realizar un diagnóstico de los actuales procesos desde el punto de vista de cadena de valor del negocio; y es que se debe identificar los cuellos de botella existentes en el proceso y proponer mejoras, siempre trabajando primero con los propios recursos.

Asimismo, es importante recalcar que ninguna empresa tiene sus procesos en forma eficiente y alineada con sus objetivos estratégicos, por lo que se recomienda: primero, evaluar y diagnosticar los procesos existentes y proponer mejoras en ellos; después, reducir o incrementar gastos en el proceso.

Rumbo Minero Ed. 81

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